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¿Cómo vienen evolucionando las perspectivas mundiales? | la diaria

Si bien la recuperación de la economía mundial continúa, las fisuras que generó y ensanchó la pandemia persistirán más allá de 2021 y “dejarán huellas duraderas en el desempeño económico a mediano plazo”, producto del acceso desigual a las vacunas y del despliegue heterogéneo de medidas de política económica. Este es el diagnóstico que se desprende del último “Informe de perspectivas globales” divulgado la semana pasada por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Concretamente, el PIB mundial crecería 5,9% este año y 4,9% el próximo. Esto supone, respecto de las perspectivas divulgadas en julio, una corrección a la baja que se asocia a un panorama más desafiante para el conjunto de economías avanzadas y también para el grupo de países en desarrollo de bajos ingresos. En el primer caso, la distorsión de las cadenas de suministros está generando efectos más persistentes sobre la actividad de los que inicialmente estaban previstos. En el segundo caso, la fuente principal de incertidumbre continúa siendo sanitaria, dado que el proceso de vacunación avanza muy lentamente.

En relación a ello, mientras que casi 60% de la población de las economías avanzadas completó el ciclo de vacunación, e incluso está recibiendo dosis de refuerzo, más de 90% de la población de los países de ingresos bajos sigue sin vacunarse (ver el gráfico).

Pese a que esto viene siendo parcialmente compensado por un mejor desempeño de las economías emergentes que exportan materias primas, la “veloz propagación de la variante delta y el peligro de nuevas variantes multiplican las dudas sobre la celeridad con la que se podrá superar la pandemia”. Además, el repunte de la inflación y los desequilibrios fiscales asociados a la reacción de la política económica durante 2020 dejan poco margen de maniobra para enfrentar los múltiples frentes que se abren de cara a 2022.

La perspectiva regional

Según el organismo, el rebote previsto para América Latina y el Caribe en 2021 asciende a 6,3%, con lo que es insuficiente para compensar el retroceso experimentado durante el año pasado (cuando la región exhibió una contracción agregada de 7%). En el caso de América del Sur, las nuevas proyecciones apuntan a un crecimiento de 6,3% y 2,3% en 2021 y 2022, respectivamente.

Las estimaciones más altas corresponden a Chile y Perú, que cerrarían el año con un rebote del PIB de dos dígitos (11% y 10%, respectivamente). Hay que tener presente, no obstante, las limitantes informativas que revisten las comparaciones anuales, producto de la base de comparación (por ejemplo, Perú cayó 11% en 2020) y del carácter specific de esta disaster (con perturbaciones de oferta que operan en intervalos más cortos de tiempo que se pierden al considerar períodos de un año).

En lo que refiere a nuestros dos vecinos, la economía de Brasil se expandiría 5,2% este año y registraría una importante desaceleración durante el siguiente (1,5%). Según los datos divulgados esta semana por el Banco Central de Brasil, la actividad se contrajo en agosto y da cuenta de un dinamismo poco alentador en lo que va de 2021 (el indicador mensual de actividad cayó 0,2% mensual y moderó su expansión interanual).

En el caso de Argentina el panorama es incluso más complicado, pese a que el FMI anticipa un rebote más intenso para este año y prevé un ritmo de crecimiento mayor para el siguiente: el PIB se expandiría 7,5% y 2,5% en 2021 y 2022, respectivamente. No obstante, al margen de esto, el escenario hacia adelante es extremadamente delicado y no es esperable, ante el ciclo político, que esto vaya a revertirse en los próximos meses.

Por último, para nuestro país el organismo estima un crecimiento de 3,1% y 3,2% en 2021 y 2022, respectivamente. Cabe notar que días antes de divulgar este informe, el FMI publicó la declaración last de su private técnico en el marco de la misión de consulta por el Artículo IV, con una proyección levemente superior para este año (3,4%). Según esta declaración, la actividad seguiría fortaleciéndose.

“Gracias al rápido avance de la campaña de vacunación –aproximadamente 77% de la población está completamente vacunada–, la propagación del virus ha quedado prácticamente interrumpida, la economía está reabriéndose y se aprecian señales de recuperación en los sectores más rezagados”. Además, la “reapertura de las fronteras y la reanudación del turismo podrían respaldar el crecimiento en 2022, aunque las perspectivas siguen siendo inciertas”.

PIB y proyecciones

2020 2021 2022
América del Sur -6,6% 6,3% 2,3%
Brasil -4,1% 5,2% 1,5%
Argentina -9,9% 7,5% 2,5%
Colombia -6,8% 7,6% 3,8%
Chile -5,8% 11% 2,5%
Perú -11% 10% 4,6%
Ecuador -7,8% 2,8% 3,5%
Bolivia -8,8% 5,0% 4,0%
Paraguay -0,6% 4,5% 3,8%
Uruguay -5,9% 3,1% 3,2%
Fuente: FMI

Volviendo a la perspectiva agregada de la región, y como analizaron hace unos días Carlos Felipe Jaramillo, Otaviano Canuto y Pepe Zhang, la pandemia generó una afectación del crecimiento comparativamente más profunda, y, si bien se espera una recuperación parcial, los derrames sobre la población más susceptible tardarán mucho más tiempo en operar.

Según destacan, la pobreza mundial aumentó el año pasado por primera vez desde 1998, lo que arrastró a cerca de 97 millones de personas por debajo del umbral de 1,9 dólares por días. Pese a que la región parece haber tenido “a primera vista un desempeño relativamente bueno” (la pobreza aumentó en tres millones de personas, una cifra mucho más baja de la observada en el sur de Asia, por ejemplo, donde ese incremento ascendió a 60 millones), “la pobreza en América Latina y el Caribe exige más atención de lo que sugiere la estadística principal”.

Además de las dificultades asociadas a la vacunación y al escaso margen de maniobra de política económica, la pandemia generó una “disaster de aprendizaje y productividad” que supondrá un lastre para la recuperación de los ingresos en el mediano plazo. Teniendo en cuenta la situación de partida, caracterizada por un “crecimiento anémico y una transición lenta de la situación de ingresos medios a altos” en todos los países, es possible que los efectos nocivos de esta disrupción prevalezcan en el tiempo y mantengan a la región cautiva en la trampa de los ingresos medios por un período más extenso.

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